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Superintendencia de salud – obesidad infantil

Superintendencia de salud – Obesidad infantil y el pediatra

Muchas personas coinciden que un niño bien alimentado es un niño feliz. Pero ese detalle puede ser totalmente omitido sí se termina por criar a un bebé con sobre peso, peor aún, si se alimenta tan mal a un niño que termina por llegar a ser obeso. Es sin duda una de las preocupaciones de los pediatras en este momento ya que se detonó una pandémia en obesidad infantil que va a ser un problema  para todos aquellos niños que fueron mal alimentados por los mismos padres, además de que no se tuvo una revisión periódica.

Y continuamos hablando del estudio de superintendencia de salud sobre el tema de obesidad infantil.

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Según los pediatras, el problema no solo radica en el exceso de la grasa. Ya que la obesidad infantil puede ser un factor para que se desencadene una serie de enfermedades  como la hipertensión, diabetes problemas cardiacos.  Puede ser que la gordura en los bebés se puede interpretar como un signo de buena alimentación cuando en realidad es un problema de ignorancia de parte de la familia o los padres. Ya que la obesidad infantil puede comenzar desde los primeros años de vida del bebé. Esto no quiere decir que sea culpa pero es necesario que se informen para no caer en equivocaciones.

Una de las enfermedades que más afectan a los niños es la hipertensión arterial, ya que de ahí  se pueden dar problemas cardiovasculares  o incluso hasta cerebrales. Es por eso que los padres deben de escuchar las recomendaciones del pediatra ya que tomara como medidas la disminución de varios alimentos como jugos concentrados, los cuales no son naturales. Productos de panadería o postres entre otros. Para poder lograr la correcta forma de alimentación es necesario realizar una simple ecuación para que se pueda llevar a cabo la energía necesaria que debe de tener el niño sin caer en demasía.

La energía es el único nutriente que ante un exceso de ingesta, se deposita en el organismo en el tejido adiposo. Los padres deben de tener en su mente la siguiente ecuación: A mayor ingesta y menor gasto energético, el resultado es el sobrepeso y el riesgo de padecer obesidad.  En otras palabras, mientras más coma el bebé o el niño y no realice una actividad física para eliminar esa energía, más fácil será que el bebé se convierta en una persona obesa. Por lo tanto es un desequilibrio entre la energía que se gasta a través de la actividad física.

Es necesario que el pediatra y los padres del bebé afectado afronten este tipo de enfermedad bajo un acuerdo comenzando con la disminución del sobrepeso para pactar el peso ideal y  hacer pautas de alimentación así como ejercicio. Como puedes ver el niño terminará por bajar de peso.

En unos días compartiremos con todos vosotros más estudios realizados por colaboradores de la superintendencia de salud.

 

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